Engrama: Imposible dejar de aprender
Aprendizaje

Engrama: Imposible dejar de aprender

4 de marzo de 2026

Aprender es la manera natural en que respondemos frente a las diferentes situaciones a las que nos enfrentamos; así, ante cada exposición que tengamos, vamos asimilando una forma de relacionarnos con esa situación y entorno. Hay que considerar que cada quien tomará de esa situación lo que le sea significativo para sí y sus aprendizajes, experiencias, conceptos, vivencias, cultura o interpretación básica que tenga de dicha situación. El factor cultural, es decir las creencias transmitidas por los demás miembros de esta comunidad, serán factores que afecte nuestro relacionamiento con dicha situación a la que estamos exponiéndonos. Nos adaptamos a la moda o la rechazamos, en ese espectro de posibilidades.

Cuando decidimos aprender algo de manera voluntaria o por imposición, lo primero que hará nuestro cerebro (como estructura interpretativa de lo que sabemos y los conceptos acerca de la realidad) de manera no consciente será “traducir” esa nueva experiencia a través del filtro de nuestro autoconcepto y la relación que tengamos con ese tema específico de aprendizaje: si creemos que somos buenos-malos para ello, si el tema es agradable-tedioso, fácil-difícil, etc. Además, se activa nuestro concepto cultural de cómo debemos relacionarnos o responder frente al tema en particular; todo esto, se da sin que nos percatemos conscientemente que esto está sucediendo.

La mayoría de nuestros aprendizajes se producen sin que seamos conscientes de que estamos aprendiendo. Nuestro cerebro graba permanentemente todo lo que sucede dentro de nosotros: emociones que activamos, recuerdos que se van asociando con la nueva experiencia, también graba todos los estímulos que están fuera de nosotros que se presenten de manera poderosa o sutil. Se registra incluso los sonidos lejanos, los aromas, el clima y muchos de los detalles a los que ni siquiera prestamos atención. Pero no todo esto es aprendido o deja una huella profunda para ser recordado; sin embargo, cuando en ese momento aparece una carga emocional intensa, positiva o negativa, se adiciona y genera un circuito mnésico, un engrama, que puede permanecer latente, y activarse cuando algunas de las variables registradas aparezcan nuevamente; produciendo, no solo el recuerdo, sino la sensación vívida de estar nuevamente en dicha situación y por lo tanto reproduciendo una respuesta muy similar a la respuesta aprendida; lo que a su vez refuerza este aprendizaje. El engrama es un aprendizaje poderoso, no consciente y muchas veces no controlable, por lo que muchos no entendemos porqué nos sentimos triste en días nublados, animados con alguna melodía, temerosos frente a un examen, nos mordemos algún dedo o nos quedamos en silencio cuando alguien nos pregunta algo con cierto tono de voz. El engrama se activa de manera instantánea, sin que nos demos cuenta que respondemos de una manera automática y programada desde antes.

Cómo emplear nuestros engramas a nuestro favor. Lo que hay que entender es que estos, se activan de manera no voluntaria a raíz de un estímulo-variable particular no identificada; entonces estamos ante dos escenarios posibles: que el engrama me potencie, que me haga sentir más optimista, capaz, hábil, listo, o que el engrama me afecte negativamente, me deprima, me paralice, me haga sentir a merced de las circunstancias. En ambos casos, podemos profundizar en explorar cuál es esa variable, encontrar qué valor le hemos dado y hacernos consciente de qué valor le queremos asignar; se trata de profundizar en que creencia, recuerdo, sensación hemos anclado de manera no consciente, ese momento. Así, si descubrimos que nos sentimos “fantásticos”, con determinado perfume, vestimenta, momento del día… podemos repetirlo cuando queramos y lograremos activar nuestra potencialidad; lo mismo sucede con aquello que nos hace sentir vulnerables, dependientes o insuficientes, aquí habrá que cambiar el significado que le damos a aquella variable o simplemente hacerlas que tengan connotación neutra. El engrama modifica la estructura cerebral, y la estructura cerebral da soporte para que aparezca, refuerce o modifiquen las conductas y los nuevos engramas.

Psic. Orlando G. Cruz Neyra

Engrama Consultores

¿Te interesa aplicar estos conceptos en tu empresa?

En Engrama somos especialistas en llevar la teoría a la práctica mediante herramientas de evaluación científicas.

Hablemos de tu equipo