Construcción de Conceptos
Aprendizaje

Construcción de Conceptos

6 de marzo de 2026

El lenguaje y el pensamiento están muy relacionados, siendo el lenguaje el medio natural de transmitir los pensamientos. Así, las palabras, con sus significados, nos permiten definir lo que queremos decir y que la otra persona nos llegue a comprender.

Es claro que cuando se hablan de objetos concretos y tangibles es más sencillo explicarse; por ejemplo, cuando hablamos de lo que es una silla, todos tenemos un concepto bastante parecido de lo que es, en base a la experiencia acerca de este objeto y de cómo nos han definido lo que es una silla, aunque las características particulares pueden cambiar de acuerdo a nuestra experiencia o capacidad de abstracción, elaboración, análisis y síntesis.

Podemos definir silla como aquel mueble que sirve para sentarse, tiene cuatro patas, donde nos mantenemos con los pies apoyados al suelo o cercanos a él, además de tener un respaldo para la espalda. Algunos, dirán que también debe tener soporte para los brazos, con asiento mullido, incluso que debe ser de determinado color, entre otras características más.

Entonces qué pasa con el concepto silla, si decimos que ahora esta tiene solo una o ninguna pata, que tiene un respaldo muy pequeño de pocos centímetros o que solo cuenta con una superficie curva que llega a la parte baja de la espalda. ¿Se mantiene el concepto de lo que es una silla?

La cosa se complica cuando queremos transmitir definiciones más abstractas, donde las palabras (ideas/conceptos) presentan diferentes acepciones o donde se tome en cuenta alguna valoración emocional o cultural. Qué ocurre cuando no hay un concepto, una palabra, qué defina lo que queremos decir. Cómo elaboramos un nuevo concepto, que se traduzca en una palabra o que defina aquello que queremos definir. Solemos transitar alguno o todos estos pasos:

Nos aferramos a lo conocido, forzamos que el nuevo hecho, problema, datos, actividad, encaje en un concepto general que estamos acostumbrados a emplear; aunque no sea lo que queremos expresar, transmitir… algunos, nos resignaremos y nos acostumbraremos a definir aquello por la definición convencional de “algo parecido” o forzamos a que esa definición abarque la situación que enfrentamos.

Una segunda etapa puede pasar por explorar de manera lógica a través de categorización y agrupación de objetos, datos, por sus características individuales y colectivas; es decir, se empieza a comparar de acuerdo a las categorías existentes y también a las diferencias que le impiden caer en esas mismas categorías. Así, se va aproximando a un nuevo concepto que permite definir categoría o un nuevo concepto; a partir de aquí se define, o no, con una nueva palabra o idea, que puede ser explicada por sus características. La nueva palabra adquiere una calidad de concepto, comprensible por sus características o propiedades; sea tangible o abstracto, dicha entidad.

Finalmente, podemos arribar a una nueva categoría, esta nueva palabra-concepto, puede sostener su propia definición, y lograr diferenciarse de otros conceptos, por sus propias cualidades de categoría. La palabra en sí, adquiere este nuevo significado de concepto, que sintetiza lo que es y lo que no es (que al aumentar o disminuir algunos de sus componentes, lo pueden convertir en algo diferente).

Por ejemplo, las sillas son diferentes a los bancos porque estas tienen un respaldar, a diferencia de los bancos que no tienen respaldar. Así sea que una silla y un banco pueden tener incluso más de cuatro patas o solo una. Pero la silla, incluso, puede no tener patas; a diferencia del banco, que sin ella deja de ser banco y se convierte simplemente en un pedazo de madera o superficie portátil

En el trabajo con personas, en la entrevista laboral o en la evaluación de candidatos, mucho más en las sesiones terapéuticas, entender cómo manejan la definición de las palabras-conceptos y cómo enfrentan escenarios donde no se cuente previamente con algún concepto o categoría particular, nos permite identificar su capacidad lógica, evaluación de dificultades, solución de problemas, capacidad de aprendizaje, adaptación, flexibilidad, incluso creatividad como producto de la agrupamiento, clasificación y análisis de las características de los elementos, objetos, datos.

Debemos mantenernos atentos a identificar estos tres momentos: El encuentro inicial con el problema o nueva situación, donde empleará los esquemas y estrategias ensayadas, que le son familiares o que le hayan dado resultados en el pasado (incluso con un enfoque mágico o supersticioso).

Un segundo momento donde puede apreciar que sus estrategias no logran los mismos resultados del pasado y puede hacerlo explorar nuevas formas de solución o puede “contaminarse” con otras ideas o estrategias de otras personas (teóricos, libros o benchmarking) para encontrar solución.

Y un tercer momento, cuando una vez logrado un nuevo concepto/definición/palabra, es capaz de trasladar dicho concepto; entendiendo qué lo compone y porqué funciona, qué lo diferencia con el concepto/solución anterior.

Se logra esta asimilación, es decir la persona logra la comprensión del concepto/nueva categoría/palabra, cuando entiende porque esta se diferencia de otra, que la hace diferente cualitativamente. Además, puede darse cuenta de que uno mismo pasó por las tres etapas de disonancia o desconcierto inicial, el ensayo de alternativas de definición y el arribo del nuevo concepto; esto también permite orientar, “coachear”, motivar a los demás, para que logren su propia transición y logren asimilación de nuevos conceptos.

Psic. Orlando G. Cruz Neyra

Engrama Consultores

¿Te interesa aplicar estos conceptos en tu empresa?

En Engrama somos especialistas en llevar la teoría a la práctica mediante herramientas de evaluación científicas.

Hablemos de tu equipo